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Activación del transverso abdominal

Una parte del trabajo que habitualmente realizamos en la consulta sería la comprobación de la activación del transverso abdominal mediante ecografía.

Esperamos pueda ser de utilidad tanto a pacientes como a fisioterapeutas.

En este vídeo, Laura y yo os mostramos uno de los primeros pasos que damos al iniciar un tratamiento sobre determinadas disfunciones del suelo pélvico.

La activación del transverso abdominal nos parece clave para tratar con éxito este tipo de disfunciones por lo que dedicaremos gran parte del tiempo de la sesión a conseguir un buen control motor de la forma más aislada y precisa posible inicialmente.

De ahí la importancia del ecógrafo que nos permite monitorizar el movimiento de la musculatura abdominal profunda en tiempo real. La ecografía funcional nos sirve como feedback visual, enseñamos al paciente qué está trabajando, para qué y cómo debe hacerlo correctamente mientras comprobamos que conseguimos la respuesta óptima. Inicialmente trabajaremos este músculo de forma aislada buscando potenciar las vías supraespinales que se encargan de su control motor para, más adelante, sumar el resto de la pared abdominal con el mejor efecto posible.

Una vez nos hemos asegurado de que el control motor es el que queremos, es necesario comprobar los efectos de la contracción del transverso abdominal sobre el suelo pélvico y la estática de las vísceras pélvicas.

Comprobada esa respuesta refleja en el suelo pélvico podemos mandar pautas de trabajo en casa y sobretodo en las actividades de la vida diaria según la capacidad muscular del paciente y de su control motor. Esto puede combinarse con contracciones activas del suelo pélvico o incluirse en otro tipo de ejercicios de fortalecimiento muscular para dar estabilidad al tronco y proteger el suelo pélvico.

INDICACIONES:

-En embarazadas como ejercicio terapéutico, la reeducación postural y preparación a los pujos.

-Diastasis abdominal

-Incontinencia urinaria de esfuerzo en mujeres tras el parto.

-Incontinencia urinaria en hombres tras prostatéctomía radical

-Dolor lumbopélvico de carácter mecánico.

-Niños con incontinencia urinaria o síndrome enurético con mal control de los músculos de suelo pélvico.

-niños con malformaciones del tracto urinario inferior

DIFICULTADES:

El transverso abdominal es un musculo cada vez más conocido. Los pacientes puede que ya hayan buscado información sobre él, visto algún tutorial y haber realizado ejercicios de forma no supervisada o haberlo trabajado en una clase colectiva de pilates en grandes grupos con mala supervisión.

Por esto, en muchos casos será frecuente ver que al paciente le cuesta seguir la indicación, bien sea por un mal control motor general o porque tiene ‘’vicios’’ de otras terapias o ejercicios que haya realizado previamente.

Además, no en todos los pacientes encontramos una respuesta ideal del suelo pélvico, ya sea por un descenso del cuello vesical producido por el aumento de presión, por un pésimo control motor que provoca mayor tensión en la pared abdominal o por cirugías previas y cicatrices que dificulten su movilidad, por lo que en muchos casos habrá que buscar alternativas.

GIMNASIA ABDOMINAL HIPORESIVA CON ECOGRAFÍA FUNCIONAL

La gimnasia abdominal hipopresiva es uno de los ejercicios o terapias más extendidas en el abordaje de la pared abdominal y el suelo pélvico.

Pero…. ¿un hipopresivo es igual de beneficioso para todos nuestr@s pacientes? 

Una de las claves de esta técnica es su correcta indicación y su supervisión para asegurarnos de que el hipopresivo va a aportar un beneficio a nuestra paciente.

En consulta este es parte del protocolo que seguimos para ver si el hipopresivo va a ser efectivo o no en cada paciente. 

SUPERVISION CON ECOGRAFÍA FUNCIONAL DEL SUELO PELVICO (ECO-DAP)

  1. Comprobamos si la técnica hipopresiva genera una respuesta de activación en el transverso del abdomen. 
  2. Observar el efecto del hipopresivo sobre la diástasis abdominal. Veremos si hay una aproximación de los rectos, aumento de la separación o si no influye.
  3. Si hemos observado que la activación es positiva y que no afecta negativamente a la diastasia abdominal, comprobaremos mediante ecografía transperineal (que no aparece en este video) los efectos que genera el hiporesivo sobre el suelo pélvico. Aquí pueden pasar varias cosas:
  • El efecto es positivo y en la ecografía objetivamos un ascenso de las vísceras pélvicas y una activación refleja del suelo pélvico.
  • No existe efecto, ni positivo ni negativo, la estática pélvica se mantiene normal, sin ascensos ni descensos, y el suelo pélvico permanece en estado de reposo.
  • El efecto es negativo, vemos como el cuello vesical, el útero o ambos descienden. En este caso debemos revisar que el hiporesivo esté bien hecho y si lo está, significaría que no es una técnica efectiva en dicho paciente. 

Este último paso debemos comprobarlo en la paciente tanto tumbada como de pie, ya que la respuesta puede ser muy distinta en función de la posición. 

Una vez nos hayamos asegurado de que la técnica hipopresiva es positiva en nuestras pacientes, mandaremos una tabla de ejercicios funcionales adaptadas a la capacidad de cada paciente, pudiendo combinar el hipopresivo con contracciones activas del suelo pélvico.

 

Diástasis Abdominal

Cuando nos disponemos a abordar una diástasis abdominal el primer paso a dar es establecer la gravedad de la diástasis observando la distancia entre los dos rectos abdominales y el su comportamiento frente a distintos movimientos.

La primera aproximación debe ser mediante la palpación de la diástasis, tanto a nivel supraumbilical, umblical e infraumbilical. La palpación nos va a dar una idea aproximada de la activación de los rectos y de la distancia entre ellos. Esta palpación no debe sustituir a la imagen ecográfica, así como la imagen no debe sustituir a la palpación ya que esta nos va a proporcionar otro tipo de información que será útil durante el tratamiento.

Ahora la exploración mediante la ecografía funcional. Lo ideal es utilizar la sonda lineal, aunque si esta es muy pequeña puede ser complicado ver los extremos de ambos rectos en las diástasis más graves. Hacemos un barrido desde el origen de los rectos hasta su inserción, donde vamos a poder observar en qué zonas la separación entre los rectos puede ser mayor.

Para saber con exactitud la distancia que separa los rectos, mediremos tanto por encima del ombligo como por debajo. Las zonas exactas para las medidas varían de unos estudios a otros, por lo que lo importante es elegir un abordaje validado y realizar de forma estructurada el mismo examen siempre.

Las mediciones debemos tomarlas tanto en reposo como solicitando un esfuerzo que requiera la activación de los rectos abdominales. A partir de 2,5cm de separación, debemos considerar la diástasis abdominal como potencialmente patológica. Al solicitar el esfuerzo, como un Crunch, observamos qué ocurre con los rectos y su distancia de separación. Estos pueden activarse y tender a aproximarse o todo lo contrario, lo que determinará el inicio del tratamiento.

A partir de aquí organizaremos un programa de ejercicio terapéutico para la pared abdominal teniendo en cuenta si los rectos son capaces de soportar más o menos carga según hayamos observado previamente. En caso de que los rectos se activen de forma segura y la separación tienda a reducirse, podemos empezar por ejercicios más específicos que incluyan los rectos abdominales mientras que si la tendencia es a separarse aún más, tendremos que buscar otras formas más suaves de potenciar la pared abdominal para proteger la diástasis abdominal.